Tripla ración de loanzas á literatura española

Fileira para a sinatura de libros na feira do libro de Madrid.

Xesús González Gómez.

A longa cita que se reproduce podería servir como epígrafe para o divertimento que vai a continuación. Corresponde a un escrito de Manuel Rodríguez Rivero aparecido no suplemento «Babelia» (ou «Bobelia») do xornal madrileño El País o 15 de setembro do 2018. Rodríguez Rivero estaba a falar da última novela de Eduardo Mendoza El rey recibe: «[…] se deja leer muy bien, apoyada en el lenguaje barojiano y preciso de un  novelista dueño de la tramoya de su oficio. Y justo es que, inmediatamente, su libro se haya incorporado a la lista de los más vendidos. La depresión vino después, cuando empecé a leer algunas críticas y reseñas en las que aparece la expresión “obra maestra” y otras por el estilo. Como tal juicio […] no correspondía a mi experiencia, comencé a sentir como una bambarria incapaz de comprender la importancia de lo que había leído, y culpable de que la novela que acababa de terminar le (sic) pareciera, sobre todo, entretenida, muy entretenida».

***

Como xa dixen noutra ocasión nestas mesmas páxinas, a respecto do crítico boa persoa, é dicir, dise que di que só fala de libros “interesantes”, polo que se deduce que comenta ao ano 52 deses libros), non hai literatura no mundo que resista o embate de 52 obras interesantes ao ano –e algunhas mestras polo medio, supoño. Unha obra mestra aparece nunha literatura normalizada cada tantos anos ou lustros, a non ser, claro, na galega, que como non está normalizada aparecen como cogomelos en outono. Podiamos ser menos compracentes cara a nós mesmos?

Aquí cometín unha falta. Metín a zoca… na frase final. Ou máis que cometer unha falta, sufrín un descoido que acho non foi “interesado”. Descoido, porque se ben é verdade que talvez sexamos, no que a crítica literaria se refire, demasiado compracentes cara a nós mesmos, esa compracencia non é unha característica nosa, senón unha característica de todas ou case todas as literaturas. Cando menos das que eu coñezo. E para mostra, un exemplo, a crítica da narrativa española da década 2000-2010. Mostra que se podería ampliar, mais voume a limitar a estes dez anos; a obras publicadas nestes anos.

A mostra realízoa a partir de tres libros de “críticos” que efectúan o seu labor en grandes xornais, é dicir, en xornais de grande tiraxe, que non é a mesma cousa.

José Maria Pozuelo Yvancos, 100 narradores españoles de hoy, Palencia, Menoscuarto Ediciones, 2010.

Juan Antonio Masoliver Ródenas, Voces contemporáneas, Barcelona, El Acantilado, 2003.

  1. Ernesto Ayala-Dip, Dos décadas de narrativa en castellano, Madrid, Huerga y Fierro, 2017.

Poderíanse engadir libros de Fernando Valls, J. A. Juristo, Eduardo San José, etc., mais limitámonos a estes tres porque penso que a mostra é, en certa maneira, como se dicía antes, paradigmática.

Pozuelo Yvancos exerce a recensión literaria nas páxinas do suplemento literario do xornal madrileño Abc. No 2010 recolleu 186 das súas recensións no mencionado libro. Recensión de 186 libros narrativos de 100 autores españois (sic). O sic vén dado porque recolle recensións de autores galegos (Casares), vascos (Atxaga, Lertjundi, etc.), cataláns (Monzó, Puig, Teixidor, etc.) e bable (Xuan Bello), até un total de 16 libros narrativos. Polo que de narrativa española recolle exactamente 170 recensións dun total de 89 autores.

Velaí unha pequena mostra do florilexio que lles dedica Pozuelo Yvancos a unha serie de escritores (non traducimos ao galego, evidentemente):

“La novela [Fuga en el espejo, de Mario Antolín Rato] está escrita como literatura, plagada de imágenes de poeta, que anudan también reflexiones agudas sobre la vida, la muerte, el destino, la soledad, la incomunicación. Una novela para lectores exigentes interesados en los motivos centrales del arte contemporáneo”.

“La literatura en manos de Aramburu vuelve a ser fiesta del lenguaje, y a la altura de los mejores autores de nuestra tradición” (sobre Los ojos vacíos.)

“También es destacable la lucidez con que se reproducen reales o imaginarias (que más da) conversaciones con el padre del escritor, con Jaime Oteiza (¿Jorge Edwards?) sobre la literatura y la vida, esa frontera que Armas Marcelo ha sabido cruzar de los dos lados con la seguridad de quien sabe que vive para eso, para poderlo hacer” (sobre Al sur de la resurrección.)

“Por un lado ha sabido dotar a su prosa, a las metáforas, de un aliento poderosamente creativo, pero también ha ideado en esta trilogía una filosofía sobre la realidad y su relación con la ficción. […] Casavella demuestra con El idioma imposible que el suyo es narrativamente hablando un lujo de nuestras letras”.

“Sin paliativos: una obra maestra”. (Fantasmas del invierno, de Luis Mateo Díez).

“Es destacable también la variedad de los registros y tonos, aunque predomina el irónico. Pero incluso cuando camina hacia el sarcasmo dejan traslucir un punto de vista nada enfático, resuelto en la tersa clasicidad de un castellano perfectamente servido por un escritor que vuelve a dar ejemplo en este libro de su enorme talento narrativo”. (Cuentos del lejano Oeste, de Luciano G. Egido).

“Cristina Fernández Cubas ha entregado el que creo su libro más maduro porque ha nacido en la azotea vital, cuando el estilo ya no puede ahogar la escritura, que fluye en los límites de sí misma, de su propia lucidez, como si las palabras sólo fueran necesarias cuando han alcanzado ya su lugar mejor: servir al tiempo recobrado de la buena literatura». (Cosas que ya no existen).

“[…] Flores resuelve su juego con notable maestría para decir sobre la ficción lo que tiene de verdadero y de imposible. […] Penetra en la íntima contradicción de las suplantaciones que el cine, o la música, ejercen de continuo en la vida de los espectadores o lectores, y que suelen pasar desapercibidas, excepto cuando alguien lo pone ante nuestros ojos con buen artificio y bien compuesta invención” (Todas las primaveras, Juan José Flores).

“El libro que nos entrega Irene Gracia [El coleccionista de almas perdidas] no debe pasar desapercibido. En el sentido inmediato por lo que una obra literariamente ambiciosa tiene la primera responsabilidad de ofrecer: estar muy bien escrita y alcanzar una honesta dimensión de originalidad tanto por su concepción como por su desarrollo”.

“[…] lo contado en esta novela [El corazón helado, de Almudena Grandes], las fechorías, las pesadumbres […] ocurrieron a personas, con nombres y apellidos, que nunca van a figurar en los libros de historia, pero que la sufrieron de un modo que contiene en sí mismo, por su dura humanidad […], el material más portentoso que un novelista de hoy tiene entre manos. Hay que saber contarlo, eso sí, y aquí ha ocurrido”.

“[…] Menchu Gutiérrez ha ofrecido un libro [La disección de una tormenta] a la vez poético y reflexivo, muy sutil, dirigido a paladares muy exigentes, profundamente enraizado en una veta literaria europea que la narrativa española explora muy pocas veces, y que cuando lo hace con esta calidad, merece aplauso”.

“[…] Una novela sencillamente formidable cuya lectura recomiendo” (Mentira, de Enrique de Hériz).

“Tal densidad de prosa solamente podrían sostenerla escritores de la talla de Luis Mateo Díez y de Antonio Soler, por citar aquellos dos a los que más se parece en el fraseo este novelista [Gonzalo Hidalgo Bayal], de edad madura (es de 1950), pero casi desconocido, y que entrega una obra [Paradoja del interventor] muy sólida, directamente recomendable como de primera fila”.

“Pocas veces puedo recomendar un libro con la seguridad de que el lector vivirá en él una verdadera fiesta de la imaginación”. ([La sombra de los pájaros, de Andrés Ibáñez).

“Esta excelente fábula [El viaje de Jonás, de José Jiménez Lozano] con su elogio de lo pequeño y de la vocación apartada del poder quiere ser un homenaje al intelectual que sigue la escondida senda de los pocos sabios que en el mundo han sido”.

Llámame Brooklyn [de Eduardo Lago], una de las mejores novelas publicadas en la última década en España, era el resultado de un pertinaz trabajo de años por conseguir una obra muy diferente a las que nos tenían habituados la narrativa española. Su estilo anunciaba una fuerte personalidad literaria que El ladrón de mapas confirma”.

“Manuel Longares ha reunido en este conjunto de fábulas [La ciudad sentida] las formas de una ciudad sentida, consciente de que lo ha sido por otros antes que él y sabiendo que con tal gesto iba a medirse con algunos de los grandes. Torear en esta plaza era un privilegio y un riesgo. Salir por la puerta grande su resultado”.

“[…] Esto permite urdir una novela [Los amores imprudentes] focalizada desde diferentes personajes. […] Y no es menos logro la sutileza en las imágenes y el adensamiento de la sensorialidad, donde se funden lecturas, imagen, paisaje y emoción que traen a un Martín Garzo en un momento especial de gracia creativa”.

“Una profunda lección histórica, en una narración ejemplar, que si tiene tanta fortuna literaria es porque ha perseguido una ética de la verdad. Eso tiene la buena literatura, un vínculo ético insoslayable, aquí realzado” (Enterrar a los muertos, de Ignacio Martínez Pisón).

“Con escalpelo cruel (y fulgurante, a menudo de poeta), va esculpiendo el rostro del monstruo que habita en nosotros. Y todo el libro [Derrumbe, de Ricardo Menéndez Salmón] se convierte en el desafío a su sentido. Por tal cosa resulta tan bueno”.

“Con este novelista [José María Merino] la literatura española consigue por fin que los procesos de introspección y ensoñación no sean abstractos, sino prodigiosos recorridos por un territorio concreto, como si el imaginario pudiera ser visitado en los pliegues mismos de lo real y no precise otra cosa que un formidable estilo. […] No quedará defraudado el lector de estas tres novelas [Las novelas del mito], que constituyen la entrada en el mundo de uno de nuestros mejores narradores”.

“[…] De cada uno de estos  registros se beneficia un libro [El abrecartas, de Vicente Molina Foix] cuyo dinamismo arranca de los trozos de vida que los españoles se han ido dejando en ese cambiante siglo XX y que un escritor reparte en cartas que dicen abandonos, pérdidas, amores, desapegos, entregas o venganza. Léanla, es realmente buena”.

“A los lectores que conozcan El Viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez, esta novela [Comedia con fantasmas, de Marcos Ordónez] les va a recordar esa misma poesía nacida de la dureza, del sinsabor de lo pobre, pero con el heroísmo y la dignidad de las figuras secundarias, en plazoletas de pueblo, capaces de prender tal magia que un niño subido a un árbol cuando ve representar el Sueño de Shakespeare, los sigue, y entrega en esta novela toda la vida que es capaz de imaginar un hombre de teatro. ¡Bravo! ¡Bravo!”.

“Pérez-Reverte se ha tomado en serio, muy en serio está novela, ha jugado una partida difícil por el ensamblaje de lo vital y la aventura, y ha construido un mundo sin moralina, crudo, sometido además a precisos códigos internos. Y en esa difícil partida ha ganado otra medalla más en su carrera de fondo, que es la de la buena literatura” (Sobre La reina del sur).

“Desde la primera a la última página esta novela [Una ventana al norte] es Álvaro Pombo en estado puro, lo que equivale a decir alta calidad. […] Pombo al final parece querer vivir dentro de su propia ficción alentándola, como si le fuere en ello algo más que contar ficciones, lo que ocurre cuando un novelista es mucho más que un literato”.

“Pujol [Carlos] es un lujo de la cultura literaria española. Léanlo y verán que se lo digo sin temor alguno a la exageración”. (Sobre Fortunas y adversidades de Sherlock Holmes).

“Tal intensidad suele ser rara en la novela, por lo que el lector la cierra con la misma gratitud que siente hacia aquellos buenos poemas, capaces de ofrecer la cifra de un sentido en un puñado de versos, aquí de páginas. No dejen de leer esta novela [Ninguna necesidad, de Julián Rodríguez], de quien si continua escribiendo con tanto cuidado habrá de situarse entre los mejores narradores españoles. Ya lo es, sin duda, dentro de su generación”.

“De tal manera que esta novela [El país del miedo, de Isaac Rosa] ha acertado a dibujar lo que el miedo es: un proceso físico y mental, inevitablemente contiguos. Y a la vez un país, es decir un territorio colectivo que habita una sociedad, con una geografía que aquí se dibuja con la precisión de un cartógrafo, léanla. Es estupenda novela.”

“[…] Porque las elisiones otorgan a la novela [El espíritu melancólico] un clima casi fantasmal que es quizá, el estilo que Antonio Soler pensaba sugerir, para contener cifradas en intensidad, sin explayarse, los pliegues donde se esconde la soledad, la  crueldad, el ansia de amor, la belleza, que esta novela fluye a raudales”.

“Al final son, como siempre, las viejas cuestiones cervantinas de la frontera entre literatura y vida. Vila-Matas que cada día es más cervantino, y melancólico, despide aquí [París no se acaba] sus mitos de formación de escritor porque se sabe ya escritor pleno, maduro, genial”.

Como que non lin a maioría das obras que comenta Pozuelo Yvancos, non podo dicir nada sobre as súas “opinións” –aínda que el, no limiar, afirme que son algo máis que opinións, botando man de Adorno–; dalgunhas obras que lin, emite xuízos, opinións, ou o que se lle queira chamar, cos que non estaría de acordo, mais tampouco se trata diso, nin de falar da variedade de gustos e de que de gustos non hai nada escrito (cando de gustos hai escrito moito e moi ben, moitas veces). A verdade é que frases deste tipo podíanse tirar de case todos os comentarios de Pozuelo Yvancos, mais como mostra uns cantos botóns.

Juan Antonio Masoliver Ródenas é o, digamos, crítico oficial para a novela en español de La Vanguardia, de Barcelona, desde hai anos. Empezou novo, e titulando as súas recensións un pouco “espectacularmente”. Aínda lembro unha de 1976 (exactamente do 18 de marzo dese ano): “Fraga contra Elvis Presley”. Daquela Manuel Fraga era o ministro de Gobernación do primeiro goberno da monarquía e había dúas semanas tiveran lugar os sucesos de Vitoria (“Ás 17.10 do 3 de marzo de 1976, policías armados da Compañía de Reserva de Miranda de Ebro e da guarnición de Vitoria penetraron na parroquia de San Francisco, no barrio de Zaramaga da capital alavesa, usando gases lacrimóxenos para desaloxar a 4.000 traballadores en folga alí reunidos. Os traballadores empezaron a saíren e, a poucos metros da porta do templo, algúns foron alcanzados por pelotas de goma e disparos de armas de fogo. No mesmo lugar dos feitos morreron Pedro María Martínez, de 27 anos, e Francisco Aznar, de 17; Romualdo Barroso, de 19, gravemente ferido, expiraba pouco despois. Dous dos outros 42 feridos de bala, José Castillo, de 32 anos, e Bienvenido Pereda, de 30, faleceron posteriormente”, Luis R. Aizpeolea, “Vitoria, la mayor matanza de la Transición”, El País, 30 de agosto de 2016), polo que non sei se o “titular” era espectacular, oportunista ou banalizador. Mais o Fraga que “atacaba” a Elvis Presley non era o Manoliño de Vilalba (logo se convertiría en don Manuel por arte e graza do voto manipulábel), senón un tal Gaspar Fraga que perpetrara un libro sobre Elvis Presley publicado na colección ‘Los Juglares’ da Editorial Júcar…

No entanto, a Masoliver téñolle lei porque ía con regularidade á defunta Galería Sargadelos de Barcelona para se informar das novidades de libros galegos, e compraba algúns. Por outra parte, como comprobará o lector, o crítico de La Vanguardia non acada os cumes loatorios de Pozuelo Yvanco, talvez porque el mesmo (Masoliver) é tamén poeta e novelista, chi lo sa… O libro de Masoliver recolle unha parte mínima das súas recensións no xornal barcelonés (aínda que algún que outro traballo viu lume en revistas como Vuelta, Cuadernos del norte ou Camp de l’Arpa) até o momento o ano 2002 e exactamente fala de 92 libros narrativos de 28 autores. Comenta, por exemplo, de 12 libros de Álvaro Pombo, de 9 de Vila-Matas, de 7 de Javier Marías, etc., e de 1 de autores como Andrés Barba; Marcos Giralt Torrente, Menchu Gutiérrez ou Antonio Orejudo. No entanto, e a pesar de que moito máis restrinxido nas súas loanzas, e ás veces máis duro nos seus ataques que o mencionado Pozuelo, e outras veces non di nada para non se comprometer (como cando comentou Canciones de amor en Lolita’s Club, de Juan Marsé, que se nota que non lle gustou, que lle semella unha mala novela, mais nunca o afirma: Marsé é Marsé… Ademais, a un consagrado non se lle ataca impunemente), tamén é capaz de lanzalas. Mais vaiamos ao que di Masoliver Ródenas.

“Soy crítico, no estratega. Sí puedo decir que estamos ante el mejor Marías y que Marías es uno de nuestros escasos novelistas indiscutibles” (Tu rostro mañana).

“Sería absurdo discutir aquí si El cielo raso es una buena no una mala novela. Tal como Pombo concibe su escritura, este juicio está fuera de lugar. Lo irritante, lo arbitrario, lo extravagante o lo inverosímil nacen siempre, en él, de una razón narrativa superior porque es, simplemente, un escritor superior, cuyo único punto de referencia es su propia escritura. Siempre irónica y auténtica”.

“Con Bartleby y compañía ha conseguido [Enrique Vila-Matas], con inteligencia de lector y fabulador, recrear un mundo literario excepcional y situarse, con divertida naturalidad, en el centro de este laberinto sin centro”.

“Aquí [Las pesadillas de la memoria] Julián Ríos no aparece simplemente como el babélico manipulador de la lengua o el lector enciclopédico, sino como uno de los escasos escritores capaz de situarse en el vertiginoso centro del arte de nuestro siglo”.

“La conciencia del fracaso y la intensa nostalgia de los paraísos perdidos e inexistentes pero igualmente necesarios son el aliento que llena de melancolía y dramática desolación las páginas de esta magnífica novela” (Los viejos amigos, de Rafael Chirbes).

“Martínez Pisón ha conseguido encerrar un mundo contemporáneo tanto en las situaciones como en las consecuencias de dichas situaciones en una admirable transparencia narrativa. Ha corrido todos los riegos y no ha fracasado en ninguno” (El tiempo de las mujeres).

“Casavella ha sabido escarbar en los vertederos de la realidad sin caer en la sordidez, de rozar la farsa y el absurdo sin caer en la caricatura, de entretener sin caer en la frivolidad. En una palabra, ha sabido convertir la audacia narrativa en una necesidad” (El día del Watusi. Vol. I: Los juegos feroces).

“Este [La tabla de las mareas] es un libro sin precedentes en la narrativa española y confirma a Menchu Gutiérrez como escritora de culto, es decir, una escritora cuya obra ha de encontrarse, sobre todo, en el laboratorio de los escritores, por lo que tiene de propuesta y de antídoto contra tanto y tan persistente exceso verbal”.

“Los acontecimientos traumáticos, los motivos recurrentes, los audaces giros narrativos, la peculiar historia de cada uno de los personajes, la necesidad de huida y de regreso y el fatalismo cainita hacen de Volver al mundo [de J. A. González Sainz] una novela sumamente ambiciosa, única, densa y pura en su especialidad”.

“Una novela [Singapur, de A. G. Porta] que surge como una necesidad y que se lee como una celebración del espíritu”.

Para acabarmos, o último florilexio será debido, como avanzábamos ao inicio, a J. Ernesto Ayala-Dip. Ayala-Dip, que exerce nas páxinas de Bobelia ou Babelia –elixa o lector o título–, suplemento do xornal madrileño El País. En Dos décadas de narrativa en castellano, Ayala-Dip, un arxentino ben arraigado en Cataluña, fai unha escolma 158 libros duns 150 autores españois e latinoamericanos, ou talvez si que habería que escribir hispanoamericanos, xa que só fala de autores que escriben en castelán ou español. Autores que van desde Juan Filloy, Arlt ou Carpentier até membros das últimas fornadas, tanto hispanoamericanas como españolas. En números redondos, comenta 104 novelas de 96 autores españois. Ayala-Dip é parco en loanzas, mais tamén en críticas duras. Agreguemos tamén que penso que non están recompiladas todas as recensións que fixo nas últimas dúas décadas Ayala-Dip. Cando a crítica é dura, está moi ben medida. Vexamos un exemplo: “Pero quien busque un compromiso con las leyes de la simulación novelística, una mayor armonía entre imaginación, estilo y ficción, quien quiera ser seducido por algo más [que a disposición das metáforas e os pensamentos elevados] o según se mire, por algo menos que unan ideoneidad para crear un ‘bello estilo’, en Bueyes y rosas dormían [de Cristina Sánchez-Andrade] no encontrarán su más exacto paradigma”. Digamos de pasada, que segundo nós, estas liñas non as escribiría Ayala-Dip sobre a última novela desta autora nacida en Galicia: Alguien bajo los párpados. Novela que, por outra parte, a un lector galego lle pode soar falsa –que non o é–, xa que, a todas luces, escrita en galego talvez gañase, de seguro que si, en sinceridade e sobre todo en autenticidade: a primeira non ten nada a ver coa literatura; a segunda moito. Mais vaiamos aos exemplos:

“Mucho del humor infatigable de esta novela [Fuegos con limón, de Fernando Aramburu] estriba en su prosa […]. Pero como toda novela de alta calidad, la prosa está ahí viva, maliciosa, irónica, presta a solventar todos los desmanes de la irracionalidad y de las flaquezas del alma”.

“Con todas sus conjeturas, sus zonas de sombra, su perfecta simbiosis entre destino individual e histórico, la luminosa intervención del azar y esa prosa que se desliza con la naturalidad que da la madurez. Javier Cercas ha escrito una novela [Soldados de Salamina] inolvidable”.

El fulgor de la probeza reúne tres relatos que son en el fondo tres fábulas (sin moralejas) sobre nuestro tiempo. Luis Mateo Díez se ha empecinado en no decepcionarnos. Todo un lujo”.

“Como libro de relatos, de viajes y como libro de residencias también, este libro [Cosas que ya no existen, de Cristina Fernández Cubas] formará parte indiscutible de la más exigente literatura española de los últimos años”

“Marcos Giralt Torrente ha escrito una novela redonda […]  no es menos magnífica Los seres felices por su sospechoso estilo […]”.

“Un novelón [El anarquista que se llamaba como yo, de Pablo Martín Sánchez] que no decae nunca, en el que no falta ni sobra una coma”.

“Justo Navarro ha escrito una novela soberbia [Gran Granada] y lo ha logrado en virtud de una lengua literaria luminosamente viva e imaginativa. Una lengua literaria que lo hace todo”

Etcétera.

Como comprobará o lector deste florilexio, na narrativa española dos anos 2000-2010 apareceu un significativo número de obras importantes e un máis que presentábel número de obras mestras (tales números medran considerablemente se o lector vai ás fontes, é dicir, aos devanditos libros). Números que os máis coñecidos críticos da actualidade literaria española (Jordi Gracia, José-Carlos Mainer, R. Senabre, J. A. Juristo e outros cuxo nome agora non lembro ou talvez non guste lembrar) non fan máis que facer medrar día tras día.

Para acabarmos, a crítica galega en realidade non desloce da crítica española, nin doutras. Todas elas, sen excepción, adoitan descubrir obras mestras cada tres meses e obras importantes todas as semanas. Mágoa, con todo, que o lector non lles faga moito caso… aos críticos; e que a posteridade talvez descubra outras obras mestras onde os críticos non viron nada e onde viron moito a posteridade non vexa máis que palabras vas: é o destino de toda literatura. Porque no terreo literario non existe a xustiza, nin en vida do autor nin en morte: a xustiza en literatura adoita ser cuestión e casualidades, como ben viu no seu día Paul Valéry. Polo transcrito e polo dito por nós, acho que se pode tirar unha doada conclusión: deixemos que os críticos descubran unha obra mestra cada semana: non pasa nada, dentro de dúas esa obra mestra xa estará esquecida.

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