17. No que se explica o Factor DFW

Letra F. DUNCAN C/FLICKR.

César Lorenzo Gil.

As mulleres gardaron un segundo de dó. Gemma continuou.

—Según los estudios del Instituto Armand Ferill de París (y los franceses saben mucho de esto, creedme), los libros que se presentan a concursos literarios son sistemáticamente maltratados por los miembros de los jurados que deberían leerlos pero que no suelen pasar de la página 30, sobre todo los jurados, digámoslo así, profesionales. Así que, por un lado, nuestra capacidad de diferenciación sobre los demás gira alrededor de esas 30 primeras páginas. Ahí debemos darlo todo en cuanto a engranaje literario. El artefacto no necesita funcionar en todo el conjunto sino en el punctum, en el núcleo atencional.

—Ya, pero si el libro después es malo, el contraste será más notorio —falou por primeira vez Ingrid, que xa formara parte de varios xurados de premios.

—Por eso necesitamos un argumento que impida que lleguen a esa conclusión —retomou Gemma—. De un solo vistazo. Algo que convenza a ese experto de que se encuentra ante una inequívoca obra de arte.

—El factor D-F-W —dixo Agnès cunha dicción teatral—. Ona, por favor.

Ona tomou conta do MacBook e decontado apareceu na pantalla o rostro dun home con cabelo longo, liso e algo queimado, suxeito por un pano de tea, sorriso xuvenil e lentes redondas de metal.

—Este chico tan majo es D-F-W —dixo Ona—. David Foster Wallace —perfecto sotaque da Costa Oeste—, el famosísimo y malogrado escritor neoyorkino que todos conocemos por La broma infinita. ¿Lo conocéis, verdad?

—Es uno de mis escritores favoritos —adiantouse Booty Garriga—. Me leí todos sus libros.

—Pues la mayoría de las personas que empezaron su novela más famosa la dejaron mucho antes del final. Aquí tengo un trabajo publicado en Cornell —na pantalla apareceu un paper en pdf— que concluye que las personas que más… recomiendan la lectura de DFW ni lo conocen en profundidad ni lo entienden.

—Me sorprende eso que dices —defendeuse Booty—. Lo relevante está al final. Es ahí cuando todo cobra sentido —ollou as mulleres buscando aprobación das súas palabras. Elas baixaron a vista, incluída Ingrid.

—Para lo que nos ocupa —continuou Ona—, lo relevante es que en la contemporaneidad hay una evidente ligazón entre la altísima literatura y el hermetismo cuantitativo. El modelo es siempre el mismo: novelas de alrededor de mil páginas, tradición joyceana, ambición expresiva, argumento totalizador.

—¿Totalizador? —preguntou Ingrid.

—Una explicación personal del mundo —Ona falaba co rigor dunha opositora a xuíza na proba oral—. El escritor posmoderno desarrolla su proyecto en una paradoja: sólo pretende incorporar su voz, con humilde distanciamiento, pero propone una lectura de su tiempo, intensa y enciclopédica.

—De eso no te preocupes, Ingrid —cortouna Agnès—, lo importante es que entiendas que tu novela ganadora debe entenderse como la novela, la única posible, que explique lo que es ser gallega, mujer y gallega, en el siglo XXI. Eso es lo que deben percibir los miembros del jurado.

—Piensa en la obra de Pynchon —recuperou o fío Ona—, en Jerusalén, de Alan Moore; La historia, de Martín Caparrós; Ser norteamericanos, de Gertrude Stein… Nadie duda de la calidad de Faulkner, de Moby Dick, de Las benévolas, de Jonathan Littell. Pero casi nadie consigue leerlas.

—Debemos aprovechar la inercia del sistema —terzou Agnès—, la tregðu, en nuestro favor. Si sabemos que casi nadie de quien participa en un jurado tiene intención de leer los originales que se presentan, debemos doblar la apuesta: convencerles de que ese libro de mil páginas que no van a leer es, en realidad, una obra maestra.

—¿No recordáis cuando en la escuela, o en la universidad —falou Gemma de novo—, los profesores ponían las notas de los trabajos por su peso? ¿Era así o no? Pues aquí, lo mismo.

—¿En serio queréis que escriba una novela de mil páginas? —Ingrid parecía un carapau.

—Te ayudaremos, Puffy —Agnès tivo o instinto de tocarlle unha man, mais parou a dous centímetros—. Haremos un skönnun exhaustivo de la identidad gallega actual. Para eso nos ayuda Nuria, ¿a que sí? —Nuria, que xunto con Elisenda, non abrira a boca en toda a reunión, asentiu sorrindo—, no te centres en el tamaño de la empresa sino en el relato que va a transmitir tu original en el medio de cientos de originales destinados a pasar desapercibidos, por mediocres y cobardes.

Booty arrimouse moito a Ingrid e esfregouse contra ela, coma querendo escorrentarlle o frío. Mais Ingrid, naquel intre, ardía por dentro coma un volcán islandés.

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